El oro volvió a encender las alarmas del mercado este viernes tras escalar hasta los 5.260 dólares por onza, impulsado por una combinación explosiva: inflación persistente en Estados Unidos y renovadas tensiones geopolíticas con Irán. El metal precioso, que ya acumula siete meses consecutivos de avances, cotiza en torno a los 5.261 dólares, marcando un máximo de un mes y consolidando su papel como refugio en momentos de incertidumbre.
El detonante inmediato fue el estancamiento en las conversaciones entre Washington y Teherán. Las negociaciones concluyeron sin avances significativos, mientras el presidente Donald Trump expresó públicamente su frustración con la postura iraní, dejando en el aire la posibilidad de medidas más duras. A esto se sumó la decisión de la embajada estadounidense en Jerusalén de autorizar la salida de personal no esencial ante riesgos de seguridad, reforzando el clima de tensión en Oriente Medio.
En paralelo, los datos económicos estadounidenses también jugaron su parte. El Índice de Precios al Productor (IPP) de enero sorprendió al alza con un aumento interanual de 2,9%, superando las previsiones, mientras que la lectura subyacente se aceleró hasta 3,6%. Aunque el mercado sigue descontando recortes de tasas por parte de la Reserva Federal —cercanos a 58 puntos básicos acumulados—, las expectativas apuntan a que el primer movimiento no llegaría antes de la reunión de finales de julio. Esta combinación de inflación resistente y política monetaria aún restrictiva ha mantenido el atractivo del oro como cobertura.
La incertidumbre sobre la política arancelaria estadounidense y el riesgo de una escalada mayor en la región han reforzado la demanda de activos seguros, extendiendo una tendencia alcista que ya lleva varios meses.
Desde el punto de vista técnico, el par XAU/USD ha superado con claridad la barrera de los 5.200 dólares y ahora mira hacia la zona de 5.300 como primera resistencia relevante. Un quiebre sostenido podría abrir paso a los 5.400 y posteriormente a 5.450 dólares, antes de apuntar hacia los 5.500. En contraste, una corrección encontraría soporte inicial en 5.093 dólares, seguido por el área psicológica de 5.000.
La próxima semana será clave para medir si el impulso continúa. El mercado estará atento a los PMI del ISM, el informe ADP de empleo, las solicitudes de subsidio por desempleo, las ventas minoristas y, especialmente, las nóminas no agrícolas de febrero. En un entorno donde la geopolítica y la inflación compiten por dominar el sentimiento, el oro sigue brillando con fuerza propia.
Descubre más desde MetaFX
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
