Dato clave de la semana:
El índice DXY —que mide al dólar frente a una canasta de divisas fuertes como el euro, yen y libra— registra su caída semanal más pronunciada desde julio, en un contexto donde el mercado apuesta por un recorte de tasas de la Reserva Federal en diciembre.
El dólar mostró un modesto rebote intradía, pero esto no impide que el DXY se encamine a uno de sus peores desempeños semanales del año. La razón principal es el giro abrupto en las expectativas de política monetaria: los traders han elevado la probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos en la reunión del 9-10 de diciembre desde niveles cercanos al 40% al inicio del mes hasta superar el 85%.
Este reposicionamiento fue impulsado por datos benignos en EE.UU. y declaraciones de tono moderado por parte de algunos miembros de la Reserva Federal. Sin embargo, la falta de datos frescos mantiene a varios funcionarios solicitando cautela, recordando que cualquier recorte debe estar respaldado por evidencia económica sólida.
El impacto real: presión sobre el DXY, no solo sobre el USD aislado
La caída del dólar no se limita a mercados emergentes o cruces secundarios: se observa de manera clara en el DXY, donde el euro, la libra y el yen han ganado terreno. Este punto es clave porque muestra que el movimiento no es ruido bilateral, sino un debilitamiento frente a las monedas más líquidas y representativas del sistema financiero global.
Punto analítico:
La presión sobre el DXY obedece tanto a expectativas de tasas como a factores técnicos. El posicionamiento largo en USD estaba saturado desde septiembre, y la corrección técnica amplificó la caída.
Técnico vs. Fundamental: el DXY se mueve por ambos
Aunque un giro hacia una política monetaria más dovish suele afectar al dólar, la magnitud del movimiento en el DXY también refleja factores técnicos. El mercado FX venía de un ciclo prolongado de apreciación del USD frente al G10, por lo que la toma de ganancias y el cierre de posiciones largas influyeron decisivamente en la corrección.
El factor político: su impacto en el DXY
La posible nominación de Kevin Hassett como presidente de la Reserva Federal ha generado especulación en los mercados globales. Un liderazgo más dispuesto a recortar tasas de forma rápida podría presionar aún más al esquema del DXY, especialmente frente al euro y el yen. Sin embargo, esta hipótesis sigue siendo política y no constituye un driver fundamental para el índice por ahora.
Perspectiva global: ¿se debilita el dólar o se fortalecen sus pares?
Parte de la caída del DXY no solo proviene de debilidad del dólar, sino también de un modesto repunte en economías desarrolladas. El eurozona mostró señales de mejora marginal y Japón ha mostrado mayor firmeza verbal frente a la debilidad del yen, factores que influyen en el índice.
La caída del dólar a nivel internacional —medida por el DXY— refleja una mezcla de expectativas de recorte de tasas, reposicionamiento técnico y un leve fortalecimiento de las monedas fuertes. La narrativa dovish ha sido clave, pero sin datos económicos nuevos, el ajuste podría ser exagerado. Las cifras de empleo e inflación de inicios de diciembre serán decisivas para definir si el DXY retoma fuerza o si la corrección se convierte en tendencia.
