En los últimos días, el mercado venía presionado por la idea de que el sector de inteligencia artificial podría estar entrando en una fase de sobrevaloración. Bajo esa tensión, los resultados de Nvidia eran vistos como un test decisivo: un trimestre débil habría reforzado la narrativa de “burbuja de IA”. Ocurrió lo contrario.
Nvidia publicó cifras que superaron con claridad todas las estimaciones. El beneficio por acción alcanzó 1,30 dólares frente a los 1,25 esperados, los ingresos subieron a 57 mil millones frente a los 54,9 mil millones proyectados, y la división de centros de datos volvió a sorprender con 51,2 mil millones frente a los 49,34 mil millones estimados. La guía para el próximo trimestre también fue más sólida de lo previsto, con un rango de ingresos entre 63,7 y 66,3 mil millones, y el flujo de caja libre se expandió hasta 22,1 mil millones, mostrando un momento operativo aún muy fuerte.
Estos resultados vuelven a marcar un trimestre récord y muestran que, al menos por ahora, no hay señales de enfriamiento en la demanda ligada a la infraestructura de IA. La narrativa de desaceleración del sector no encuentra respaldo en los fundamentales de Nvidia.
El impacto inmediato fue contundente: tras conocerse las cifras, los futuros del S&P 500 saltaron rápidamente a los máximos de la sesión, reflejando un alivio claro en el sentimiento del mercado. Por ahora, Nvidia vuelve a inclinar la balanza a favor de la continuidad del ciclo de inversión en IA.
