Hoy el Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicará el informe de empleo no agrícola correspondiente a enero, un dato que originalmente debía conocerse el viernes pasado pero que fue postergado por el cierre parcial del gobierno federal. El mercado espera que la economía haya mantenido un ritmo moderado de creación de empleo y que la tasa de desempleo se haya ubicado en 4,4%, un nivel que continúa siendo históricamente bajo y que reflejaría resiliencia del mercado laboral.
En paralelo, el índice de Optimismo de las Pequeñas Empresas que elabora la NFIB retrocedió ligeramente en enero hasta 99,3 puntos, desde los 99,5 registrados en diciembre. La lectura quedó por debajo de los 99,8 puntos previstos por el consenso, lo que sugiere una leve pérdida de confianza en el segmento empresarial más sensible al ciclo económico.
En el mercado cambiario, el dólar se debilitó frente a las principales divisas a medida que los inversores incrementaron sus apuestas a futuros recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, en un contexto de datos económicos más débiles de lo esperado. El índice del dólar de Bloomberg encadenó su cuarta jornada consecutiva de caídas tras conocerse cifras de ventas minoristas por debajo de las previsiones, reforzando la idea de una política monetaria más flexible en los próximos meses.
Antes de la publicación de los datos de empleo e inflación, los operadores redujeron posiciones en dólares, ajustando exposición ante un escenario de mayor probabilidad de recortes. En esa línea, estrategas de mercado señalaron que la debilidad de los indicadores económicos está incentivando a los inversores a contemplar un giro más acomodaticio por parte de la Fed.
En renta fija, el llamado de China a limitar las compras de Bonos del Tesoro estadounidense generó inquietud momentánea. La noticia puso en foco la reducción progresiva de la exposición china a la deuda estadounidense durante la última década. Desde 2013, China ha reducido aproximadamente a la mitad sus tenencias de Treasuries, por lo que el movimiento no resultó completamente sorpresivo para los mercados.
A pesar de las preocupaciones sobre un eventual contagio hacia otros aliados y sobre la incertidumbre en la política estadounidense, la demanda extranjera por deuda del Tesoro continúa siendo sólida. El mercado de bonos ha seguido funcionando con normalidad y la atención de los inversores ha vuelto rápidamente hacia los fundamentales: los datos económicos y las perspectivas de política monetaria de la Reserva Federal.
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