Los precios al productor en Estados Unidos avanzaron un 0,3% intermensual en septiembre, exactamente en línea con lo previsto por el consenso. Con ello, la inflación mayorista anual alcanza el 2,7%, un nivel que, si bien no es bajo, mantiene una trayectoria estable sin señales de aceleración. Pero el punto fino está en el componente subyacente: el IPP core subió apenas 0,1%, llevando el ritmo anual al 2,6%, su nivel más moderado desde julio de 2024.
Este comportamiento confirma que las presiones de costos dentro de la cadena productiva siguen normalizándose. Para una Reserva Federal que insiste en necesitar “confianza” antes de bajar tasas, este tipo de datos aporta exactamente eso: evidencia cuantitativa de que la desinflación continúa, aunque de forma gradual.
El mercado tomó nota rápidamente. En Polymarket, la probabilidad implícita de un recorte de 25 puntos básicos en diciembre subió al 85%. La lectura es clara: los operadores casi dan por descontado que la FED tendrá margen suficiente para iniciar el proceso de flexibilización.
