El dólar inició la jornada con un ligero gap bajista, pero rápidamente estabilizó su trayectoria y avanzó de forma moderada hasta cerrar en 3.3620, nivel equivalente al de la sesión previa, tras marcar un mínimo intradía de 3.3560. El comportamiento volvió a estar estrechamente alineado con la dinámica de los metales, una correlación que se ha consolidado en las últimas semanas.
En el mercado de commodities, el oro revirtió parte del repunte matutino que lo llevó nuevamente por encima de los 5.000 dólares la onza. Hacia las 17:30, el metal retrocedía 0,65 %, cotizando en 4.914,70 dólares, después de haber alcanzado un máximo intradía de 5.091,6 dólares.
El activo venía de un rebote cercano al 6 %, tras dos sesiones previas marcadas por fuertes correcciones: –5 % el lunes y –8,95 % el viernes, su peor caída desde 2013. Aun así, el oro intenta aproximarse a los máximos históricos del 29 de enero (5.595,47 dólares).
La plata mostró un comportamiento más constructivo, avanzando 1,68 % hasta 86,58 dólares, luego de haber tocado los 92,20 dólares durante la sesión. El rebote del martes (+7 %) contrastó con el desplome del viernes (–26,36 %), la mayor caída desde que existen registros oficiales. Pese a la recuperación, el metal continúa lejos de los 121,65 dólares alcanzados el 29 de enero.
La reciente volatilidad en los metales se atribuye en gran medida al anuncio de Kevin Warsh como candidato para presidir la Reserva Federal. Sin embargo, los analistas coinciden en que los movimientos actuales responden más a factores técnicos y de posicionamiento que a un deterioro de los fundamentos que han sostenido la apreciación del oro en los últimos meses.
El trasfondo estructural —deuda pública creciente, déficits fiscales persistentes y riesgos geopolíticos— continúa respaldando su rol como activo de cobertura.
En el plano internacional, la tensión aumentó tras la cancelación de las negociaciones previstas entre Estados Unidos e Irán. Teherán insistía en limitar la agenda al tema nuclear, mientras Washington exigía ampliarla y rechazó modificar sede y formato. La respuesta iraní fue categórica: “Entonces, nada”. Este episodio añade un nuevo elemento de incertidumbre al entorno global.
En cuanto a datos macroeconómicos, el reporte de ADP mostró una desaceleración significativa en la contratación privada, con solo 22.000 empleos creados en enero, por debajo de los 48.000 esperados y de los 41.000 previos.
Este resultado tiende a restar soporte al dólar, al sugerir menor presión sobre la política monetaria y un mercado laboral que pierde impulso. No obstante, el mercado parece reacio a tomar posiciones direccionales hasta contar con declaraciones adicionales de Warsh.
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