La primera semana de febrero dejó un nuevo episodio de alta volatilidad en el mercado cripto. El 4 de febrero, Bitcoin perforó el nivel de los USD 74,000, activando titulares de tensión y devolviendo al mercado a un estado de cautela generalizada. En medio de la caída, comenzaron a aparecer referencias técnicas que señalaban zonas de liquidez cercanas a los USD 68,000, niveles que el mercado ya había mirado en ciclos anteriores.
El ajuste no fue menor. Solo ese día, más de USD 130,000 millones fueron eliminados de la capitalización total del mercado cripto, recordando cuán rápido puede cambiar el ánimo cuando la liquidez se contrae y las posiciones apalancadas se desarman.
Las declaraciones institucionales también acompañaron el movimiento. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, fue claro al señalar que no tiene autoridad para utilizar fondos de los contribuyentes para comprar Bitcoin, enfriando expectativas de apoyo estatal directo en momentos de debilidad del precio.
En paralelo, los grandes jugadores volvieron a quedar bajo los reflectores. Strategy, la firma de Michael Saylor, acumula actualmente una pérdida no realizada cercana a los USD 2,100 millones en su posición en Bitcoin, mientras que Bitmine, vinculada a Tom Lee, registra una pérdida no realizada de aproximadamente USD 8,000 millones en sus tenencias de Ethereum. Son cifras grandes, pero también recordatorios de que se trata de pérdidas contables, no necesariamente realizadas.
Incluso las voces más visibles del ecosistema aportaron notas humanas en medio del desplome. Elon Musk, en pleno retroceso del mercado, comentó que “el dinero no compra la felicidad”, mientras que Changpeng Zhao (CZ), fundador de Binance, ironizó diciendo que estaba “pobre de nuevo”. Comentarios ligeros, pero que reflejan una realidad conocida por quienes han vivido más de un ciclo: estas fases no son nuevas.
Hacia el cierre de la semana, el tono comenzó a cambiar. Bitcoin mostró un rally de alivio, devolviendo algo de oxígeno al mercado y recordando que, tras los movimientos más bruscos, suele llegar la pausa.
Eso sí, la calma todavía se camina con cuidado. El rebote trae alivio, pero no elimina la prudencia. En cripto, la memoria de las caídas recientes sigue fresca… y nadie baja la guardia demasiado rápido.
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