Las acciones estadounidenses lograron recomponerse el viernes y cerraron la semana con un tono claramente positivo, dejando atrás varios días marcados por la volatilidad y la incertidumbre. El rebote llegó en un contexto en el que los inversores volvieron a evaluar los temores asociados a la disrupción que genera la inteligencia artificial y al elevado nivel de gasto del sector tecnológico.
El Promedio Industrial Dow Jones avanzó cerca de un 2.5%, superando por primera vez en su historia el umbral de los 50,000 puntos, un hito simbólico que reforzó el sentimiento de recuperación del mercado. En la misma línea, el S&P 500 registró un alza aproximada del 2%, mientras que el Nasdaq Composite ganó alrededor de un 2.1%, logrando revertir parte de las pérdidas acumuladas en sesiones previas.
El impulso estuvo liderado por acciones vinculadas a la tecnología y los semiconductores. Nvidia y Broadcom destacaron entre los principales ganadores, junto con Tesla, que también aportó tracción al índice tecnológico. No todas las grandes compañías acompañaron el movimiento: Amazon retrocedió luego de advertir sobre un fuerte incremento del gasto previsto para 2026 y un menor ingreso operativo, lo que generó cautela entre los inversores.
Fuera del mercado accionario, Bitcoin volvió a situarse por encima de los 70,000 dólares, reforzando el tono positivo en los activos de mayor riesgo. En el frente macroeconómico, el informe de empleo de Estados Unidos correspondiente a enero fue postergado para la próxima semana, en medio de señales que apuntan a un posible enfriamiento gradual del mercado laboral.
El cierre semanal deja así una sensación de alivio en Wall Street, aunque con la atención aún puesta en la evolución de los datos económicos y en la sostenibilidad del actual impulso del sector tecnológico.
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