Dólar y elecciones: proyección a diciembre

El reciente aumento de tensiones entre Estados Unidos e Irán, tras el lanzamiento de la llamada «Operación Martillo de Medianoche», ha reavivado el riesgo geopolítico global, impulsando la volatilidad en los mercados financieros. Sin embargo, a diferencia de otros episodios similares, el foco de atención no recae únicamente en el precio del petróleo. El potencial impacto fiscal de un conflicto prolongado, el uso de aranceles y sanciones como herramientas de presión económica, y la reacción política doméstica en países emergentes, configuran un escenario más complejo y multidimensional. En el caso de Perú, esta coyuntura internacional coincide con un ciclo electoral interno, lo que introduce una capa adicional de incertidumbre que puede amplificar los movimientos del tipo de cambio.

En un escenario limitado, donde los ataques no escalan y no se aplican sanciones significativas, el dólar se fortalece de forma moderada como activo refugio, mientras el petróleo repunta brevemente. Perú, con sólidos fundamentos macroeconómicos, podría absorber este impacto con una depreciación acotada del sol entre 1% y 2%, contenida por las intervenciones del Banco Central de Reserva (BCRP). Sin embargo, el hecho de encontrarse en pleno proceso electoral ya introduce una prima de riesgo adicional: la historia reciente muestra que, incluso sin crisis externas, el tipo de cambio suele reaccionar anticipadamente ante la incertidumbre sobre el rumbo económico del país.

En un escenario prolongado, donde el conflicto se mantiene sin escalada militar directa, pero con aplicación de sanciones y medidas arancelarias contra países que comercian con Irán, se trasladarían tensiones a las cadenas globales de suministro, afectando la demanda por exportaciones de países como Perú. Además, el encarecimiento del petróleo presionaría la balanza comercial e impulsaría inflación importada. Este entorno de riesgo externo más incertidumbre electoral interna podría empujar el tipo de cambio hacia una depreciación de entre 3% y 6%, dependiendo de la reacción del BCRP y de la percepción de estabilidad institucional del próximo gobierno.

En el caso de una escalada militar severa, con bloqueo del estrecho de Ormuz y participación directa de Estados Unidos, se configuraría un escenario de alta aversión al riesgo global, fuerte apreciación del dólar y colapso parcial del comercio energético. En ese marco, EE. UU. podría intensificar su política de sanciones y aranceles, afectando de forma sistémica las exportaciones e importaciones globales. Este choque, combinado con un ciclo electoral peruano posiblemente polarizado o fragmentado, podría llevar al sol a depreciarse en un rango más agresivo, entre 7% y 12%, incluso si los fundamentos macroeconómicos siguen siendo razonables.

Por el contrario, un escenario de desescalada diplomática rápida podría permitir una recuperación del apetito por riesgo, normalización del comercio y reducción de la presión sobre los precios del crudo. Bajo este contexto, y con señales claras de estabilidad institucional interna, el sol podría apreciarse ligeramente (1% a 2%) y retornar a niveles cercanos a los actuales.

Proyección econométrica: estimación del tipo de cambio a diciembre 2025

Para estimar un valor de referencia, se utilizó un modelo de regresión lineal múltiple con las siguientes variables explicativas: índice del dólar (DXY), precio del petróleo Brent, tasa del bono estadounidense a 10 años (UST10Y), inflación anual en Perú, índice de volatilidad VIX y una variable dummy que captura el efecto de un año electoral.

El modelo arrojó la siguiente fórmula estimada:

USD/PENt = 0.32 + 0.015 × DXYt – 0.008 × Brentt + 0.25 × UST10t + 0.30 × INF_PEt + 0.02 × VIXt + 0.10 × ELECt

Con los supuestos para diciembre 2025:

  • DXY: 104
  • Brent: 92 USD/bbl
  • UST10Y: 4.40%
  • Inflación Perú: 3.5%
  • VIX: 20
  • ELEC: 1 (año electoral)

Se obtiene una estimación de:

📌 Tipo de cambio proyectado (USD/PEN): 3.72 – 3.75 al cierre de 2025

Este valor representa una depreciación moderada del sol frente al dólar, en línea con un entorno global incierto pero no catastrófico. Si el conflicto se agrava o el proceso electoral genera más ruido institucional del esperado, el tipo de cambio podría superar temporalmente los 3.80. Por el contrario, una resolución pacífica del conflicto y un resultado electoral predecible permitirían al sol estabilizarse o incluso apreciarse hacia niveles cercanos a los 3.65.

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